Henos aquí. Una vez más. Como nunca y como siempre.
He aquí la primera entrada que escribo en este blog nuevo, inspirado en parte por los apasionados escritos de Marelupus y en parte por mi resolución de volver a comenzar.
He perdido la costumbre de dejar mis ideas fluir y escribir lo que mi yo interior quiere gritar. Pero anoche, por primera vez en mucho tiempo, pude dejar salir las cosas, y aunque el alivio no fue total, por lo menos pude dormir en paz por primera vez en muchos días.
Heme aquí sentada frente a mi computadora, incapaz de salir de mi cuarto, encerrada a piedra y lodo, a salvo de un mundo que amenaza con devorarme entera. Ya lo hace. A veces tengo la sensación de que un día de éstos no va a quedar nada de mí. Si los kilos no fueran tan necios, es probable que encontraran en mi casa sólo los huesos de lo que fue alguna vez una mujer.
Ha acabado todo. ¿O es que todo acaba de empezar? Debe ser así. No puedo distinguir si el nudo en mi estómago es el de la expectación anhelante por aquello que se adivina de lejos, o si es el sapo que me tragué en forma de tristeza contenida cuando intenté llorar de rabia y no fui capaz de permitírmelo. Quiero pensar que se trata de las mariposas en el estómago que levantan el vuelo cuando adivinan que el nuevo amor llega. Eso debe ser.
Habrá de ser así. Porque he decretado que así será. Hoy escuché a mi Pepe Grillo. A esa nena maravillosa que Dios me regaló en forma de amiga, mi más Caro tesoro. Y cuál no sería mi sorpresa al descubrir en su voz y sus palabras el espíritu mío. Entendí entonces que no había otro camino más que seguir de frente, y cumplir sus intenciones para mí como si de mandatos celestiales se trataran. -Mira arriba de los cerros- me dijo,- el cielo es tu límite.- ¿Cómo decirle que no? Es menester ser feliz. Yo misma le dije que serlo era una decisión propia.
Henos aquí. El título de esta primera entrada surge de un diálogo entre dos hermanas, en una película que me gusta mucho: Practical Magic. En esta escena, una niña destrozada por la muerte de su madre a causa de un corazón roto por la muerte del esposo, hace un conjuro para repeler el amor, pidiendo un hombre con características tan raras que fuera imposible de encontrar. Su hermana le dice que no existe nadie así, nadie como ella describe al que quiere que sea su amor. La niña le responde que ese es precisamente el punto: -Si no existe, no morire de un corazón roto.
Heme aquí. No moriré. Parece el final pero es mi principio.
Oh!!! He inspirado a alguien!!! :D
ResponderEliminarMe haces inmensamente feliz
Efectivamente, es un buen principio.
Las tazas no pueden llenarse si ya están llenas, primero hay que vaciarlas... Al igual, uno no puede empezar si no ha terminado antes (y me llueven piedras)
Mientras tanto... tu lo has dicho: El cielo es el límite
Mucho éxito :)